Madrid, en este oficio, es el local
Un restaurante de Malasaña, de Las Rozas o de Collado Villalba no se fotografía igual que un plato de catálogo. La luz de la sala, la vajilla y el ruido del servicio son el sitio. Por eso no mandamos la comida a un estudio: vamos nosotras. La base está en Plaza Los Belgas, en Collado Villalba, y trabajamos también en Malasaña y en el resto de la Comunidad de Madrid.
“En Madrid” no significa un listado de nombres. Significa alguien que llega entre servicios, entiende que la cocina no para una tarde entera sin avisar, y entrega archivos que sirven para la ficha de Google del local, no solo para un portfolio.
Qué comprobar antes de escribir a nadie
Mira si las fotos de ejemplo están hechas en restaurantes de verdad, con gente y con mesa, o si son fondos lisos. Mira si el fotógrafo pregunta por el barrio y por el tipo de carta. Una sesión pensada para un hotel de la costa no demuestra que sepa entrar en un comedor de barrio un martes.
Comprueba el uso. Vas a necesitar las fotos en la web, en Google Business, en la carta y, casi seguro, en anuncios. Quien solo cede “uso en redes” te deja el archivo a medias. Pide también plazo: una apertura no puede esperar tres semanas de retoque opaco.
- Reportaje en un local parecido al tuyo, no solo platos sueltos.
- Disponibilidad entre servicios o antes de abrir.
- Desplazamiento a tu barrio dentro de la Comunidad de Madrid.
- Archivos para carta, web, Google y redes en la misma entrega.
- Un nombre y un teléfono, no un formulario de diez pasos.
Cómo encargarlo con tuinsta.design
Escribes por WhatsApp, cuentas el local y mandas la carta o cuatro platos que no pueden faltar. Cristina propone el orden del día con cocina. Fotografiamos en el sitio: plato recién emplatado, sala y, si quieres, equipo. Carlota deja ese material listo para publicarlo, para que la sesión no acabe en un disco duro.
Hemos hecho este trabajo en casas de Madrid como Botequim, Volver y Rifugio. No es un directorio de otros estudios. Si el encargo es el tuyo, el siguiente paso es hablar del tuyo, no comparar diez portfolios genéricos.
Cuándo no hace falta buscar en el centro
Si tu local está en la sierra, en el sur o en un polígono, un fotógrafo “de centro” que no se desplaza te obliga a mover la comida. Eso cambia el plato. Preferimos el viaje corto y la foto donde se come. El remoto nos sirve para la web y para las redes después de la visita, no para sustituir el día de fotos.
Si lo que buscas es solo un retrato de producto envasado, sin sala, dímelo en el primer mensaje: el encargo es otro y no tiene sentido venderte un reportaje de restaurante. Para un comedor, la respuesta sigue siendo la misma: se contrata a quien va al local.
Barrios y el radio real
El encargo no cambia de naturaleza entre Malasaña, Chamberí, Las Rozas, Majadahonda, Torrelodones, Getafe o Collado Villalba. Cambia la hora a la que se puede entrar y la luz de esa sala. Por eso no fabricamos una página distinta por municipio con el mismo texto y otro nombre: vamos al local que nos dices y la sesión es la de esa casa.
Si el restaurante está fuera de la Comunidad de Madrid, dilo en el primer mensaje. A veces el trabajo de después —web y redes— sí se hace en remoto, y la foto no. Mezclar las dos cosas en un «estamos en toda España» es justo lo que hace que luego nadie aparezca el martes entre servicios. Preferimos el no temprano.
La forma de contratarnos no es un directorio ni un anuncio de otros nombres. Es un WhatsApp a Cristina con la dirección del local. Si ese día no podemos, lo decimos. Si podemos, queda la hora con cocina antes de hablar de estilos.
Ver el servicio Fotógrafo gastronómico
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