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¿Cómo gestionar revisiones sin eternizar?

Hay una ronda de cambios sobre la pieza ya vista en el local, concentrada en un mensaje, y la segunda solo corrige un error de precio, horario o nombre. Si cada socio añade un deseo nuevo, la pieza no sale y el día flojo pasa. Nombra a una persona que recoge los comentarios y los manda juntos. Llega a la revisión con la carta vigente, no con ideas sueltas de camino. Se piden «un poco más de luz» y un plato que no se fotografió. La sesión se rehace entera por un comentario de pasillo. El estudio marca qué entra en la ronda y qué es otra pieza. Los archivos finales llegan cuando esa ronda cierra, no en versiones infinitas.