¿Cómo alinear expectativas con el dueño?
El dueño y el estudio miran la misma cifra, reservas, citas o mensajes de WhatsApp, y una fecha para contrastarla con la caja. Si el encargo es «más visibilidad» y nadie lo traduce a mesas, el lunes se discute el plan y no se cumple. Lleva las cuatro últimas semanas: cubiertos o citas, huecos entre semana y de dónde crees que llegó la gente. Si hay dos socios, uno de los dos deja ese número por escrito antes de abrir campaña. Se promete el viernes, que ya está lleno, y se calla el martes, que es el día que duele. El dueño espera un local nuevo y el estudio solo puede mover lo que sala puede servir.
Carlota Fermín deja por WhatsApp el canal del trimestre, el tope de gasto y la cifra que se revisa. Si la pieza que falta es foto, Cristina Osuna entra en esa lista; si no, no se añade una sesión por costumbre.