Blog · 2026-07-09

Reportaje gastronómico para usar todo el año (no solo un post)

Un reportaje útil es un banco de trabajo. Un reportaje vanidoso es un Drive que nadie abre.

Cristina Osuna, Diseño y fotografía

Reportaje gastronómico para usar todo el año (no solo un post)

Hay sesiones que terminan en diez fotos «bonitas» y ninguna usable en anuncio vertical. El reportaje de fotografía gastronómica tiene que nacer con lista de usos: menú, perfil del chef, Google, Meta, prensa local. Si no, pagas creatividad y te falta archivo.

Briefing con cocina. Platos, alérgenos visuales, props permitidos, horarios de luz. El fotógrafo de alimentos que llega sin hablar con el jefe de cocina improvisa — y la sala lo nota.

Cubre tres capas: producto (plato), proceso (manos, fuego, pase) y lugar (sala, barra, terraza). Así el banco sirve a branding, a gestión de redes y a publicidad online para restaurantes.

En Madrid restaurantes y chefs compiten por atención visual alta. No gana quien más retoque usa; gana quien se reconoce al entrar. Mantén el estilo del local, no el del último festival de foodie.

Organiza la entrega: carpetas por uso, nombres claros, selecciones ya recortadas a 1:1 y 9:16. El equipo de sala o de redes no debería editar a ciegas cada jueves.

Planifica temporada. Asados de invierno y terrzas de verano no viven en la misma sesión. Dos oleadas al año suelen rendir más que una maratón caótica.

Si tu último reportaje solo vivió un carrusel, el problema no era la comida: era el plan de uso. Lo diseñamos antes de disparar.

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