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El anuncio, el cartel y la ficha en la misma oferta

Si cambias el menú un jueves, el cartel de la cristalera, el anuncio de pago y la ficha de Google tienen que cambiar ese mismo día. Si una sola pieza se queda en la semana pasada, estás pagando para que el vecino pida un plato que cocina ya no manda.

Escríbenos. Presupuesto sin compromiso.

Carlota Fermín, Contenido y marketing

Pizza de Rifugio, el plato que puede nombrar el anuncio

El jueves en que cambia la carta se apaga el anuncio viejo

La oferta del fin de semana se decide en cocina un miércoles o un jueves, no en el administrador de anuncios el sábado a medianoche cuando el servicio ya ha terminado. Ese mismo día en que el jefe de cocina retira un plato de temporada o cambia el menú de mediodía, hay que hacer tres movimientos seguidos: colocar el cartel nuevo en la cristalera, actualizar la novedad en la ficha de Google y pausar cualquier anuncio en Meta o Google que siga nombrando el plato retirado. Dejar una campaña activa con la excusa de que el algoritmo está aprendiendo solo sirve para pagar clics que terminan en una disculpa del camarero.

Cuando Carlota prepara un anuncio para locales como Rifugio o Botequim, no inventa un eslogan paralelo para internet: copia la misma frase y el mismo plato que ya están aprobados para el cartel de la puerta. Si la cocina no puede sostener un descuento o un horario ampliado, ni el cristal ni la campaña lo prometen. Cuando un vecino lee tres textos distintos en la calle, en Instagram y en Google Maps, siente que está mirando tres negocios diferentes y acaba reservando donde todo está claro.

Si necesitas coordinar tus campañas de pago con lo que ocurre de verdad en cocina cada semana, Carlota gestiona las campañas de Ads para restaurantes y locales en Madrid; escríbenos para un presupuesto sin compromiso.

Publicación del calendario mensual de Rifugio
Pieza publicada dentro del calendario mensual de redes sociales de Rifugio.

La foto de la ficha y el WhatsApp tienen que ser los de hoy

La fotografía que encabeza tu ficha de Google manda sobre lo que puedes enseñar en la publicidad pagada. Si tienes colgada una foto de la fachada de antes de la última reforma o de una terraza de verano que en noviembre ya está recogida, no la reutilices en tus anuncios porque el vecino del barrio conoce tu acera de memoria. Cristina siempre fotografía el plato y la entrada tal como están ahora mismo; mientras esa foto nueva no exista, es preferible que el anuncio destaque un plato real de barra —como hacemos con el pase de Barra Amelia— antes que enseñar un comedor que ya no existe.

El canal de contacto también tiene que ser idéntico en las tres piezas para no volver loco al equipo de sala. Si el cartel del escaparate dice que se reserva por WhatsApp, el botón del anuncio y el enlace de la ficha de Google tienen que abrir ese mismo número de WhatsApp, y tiene que estar escrito en la barra quién mira el móvil antes y después del pase. Igual de importante es que el horario del anuncio respete los días de cierre: invitar a cenar un lunes en que la cocina descansa tira el presupuesto a la basura.

La lectura de cinco minutos a la mañana siguiente

El viernes por la mañana, antes de levantar el cierre del todo, haz la comprobación más útil que existe: ponte en la acera frente al cristal, lee el cartel impreso, saca el móvil para abrir el anuncio activo y entra en tu ficha de Google como si fueras un cliente nuevo. Léelos uno detrás de otro en voz alta. Si en alguno de los tres sitios sigue apareciendo el precio antiguo, un plato agotado o una hora que ya no se cumple, se corrige en ese mismo cuarto de hora antes de que empiece a entrar gente.

Para que este hábito no dependa de la memoria en mitad del lío de los pedidos, reparte las tareas con nombres propios. En nuestro estudio, Cristina deja cerrados el diseño del cartel y la fotografía real del plato con pocos elementos y en el orden en que se leen desde la calle, mientras que Carlota sincroniza el texto del anuncio, las horas de entrega de la campaña y la ficha de Google. Así el cristal, el teléfono y el buscador cuentan exactamente el mismo servicio que vas a dar hoy.

Y si además necesitas bajar esa misma oferta a la cristalera del local sin perder legibilidad desde la acera, Cristina diseña tu cartel publicitario con presupuesto sin compromiso.

Plato recién terminado en el pase de Barra Amelia
Fotografía en el pase de Barra Amelia, disparada con el emplatado real que sale a sala.

Lista de control para alinear cartel, anuncio y ficha el mismo día

Copia este cuadro en tus notas cada vez que cambies un plato, un precio o el horario del local para que ninguna pieza se quede atrás.

Local y fecha del cambio de oferta: [nombre del local / jueves o día de cambio]
Plato o menú nuevo que entra hoy: [nombre exacto y precio si aplica]
Plato o promoción antigua que se retira hoy: [nombre]
1. Cartel en la cristalera: [¿cambiado el texto y retirado el viejo? sí / pendiente]
2. Anuncio activo en Meta / Google Ads: [¿pausado el antiguo y activado el nuevo? sí / pendiente]
3. Ficha de Google (novedades, carta y horario): [¿actualizada hoy? sí / pendiente]
Foto usada en las tres piezas: [plato o sala actual, sin obras antiguas ni terrazas cerradas]
Canal único de reserva en las tres piezas: [WhatsApp / teléfono / web]
Persona que comprueba las tres piezas desde la acera mañana a las 10:00: [nombre]

El mismo plato en el cristal, en el móvil y en la ficha

Si quieres que el cartel de tu fachada, tu ficha de Google y tus anuncios cuenten la misma oferta sin descuadres, escríbenos por WhatsApp.

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Cartel publicitario

El cartel de la cristalera lleva pocos elementos, en el orden en que se miran, y esa es la oferta que el anuncio repite.

Cartel publicitario

Ads

El anuncio de Google, Meta o TikTok se pausa cuando deja de decir lo mismo que el cartel y la ficha.

Ads para locales en Madrid